La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México “jamás volverá a arrodillarse” frente a intereses extranjeros y sostuvo que las decisiones del país se tomarán únicamente bajo criterios de soberanía nacional y autonomía política.
Durante un mensaje público pronunciado este fin de semana, la mandataria federal aseguró que en México “no mandan intereses extranjeros”, en referencia a las recientes tensiones diplomáticas y declaraciones provenientes de Estados Unidos relacionadas con temas de seguridad, combate al narcotráfico y cooperación bilateral.
Las declaraciones ocurren en un contexto particularmente sensible para la relación entre ambos países, luego de semanas marcadas por presiones políticas desde Washington, señalamientos sobre la estrategia de seguridad mexicana y versiones sobre posibles acciones unilaterales estadounidenses contra grupos criminales.
Sheinbaum sostuvo que su gobierno mantendrá relaciones de respeto y cooperación con otras naciones, particularmente con Estados Unidos, pero dejó claro que no aceptará subordinación política ni imposiciones externas sobre las decisiones internas del país.
El discurso presidencial también fue interpretado como un mensaje dirigido tanto al escenario internacional como a la política interna, donde Morena ha reforzado recientemente una narrativa centrada en la defensa de la soberanía nacional y el rechazo a cualquier forma de intervención extranjera.
Diversos analistas políticos consideraron que las declaraciones buscan consolidar una postura de firmeza frente al electorado y fortalecer la imagen de autonomía del gobierno mexicano en medio del complejo escenario binacional.
Medios nacionales e internacionales coincidieron en que el mensaje de Sheinbaum ocurre tras un periodo de creciente tensión diplomática derivado de temas como el tráfico de fentanilo, la violencia en distintas regiones del país y las declaraciones de actores políticos estadounidenses sobre posibles medidas más agresivas contra el crimen organizado en México.
La relación entre México y Estados Unidos atraviesa actualmente uno de sus momentos más delicados de los últimos años debido a diferencias en materia de seguridad, migración y cooperación bilateral, aunque ambos gobiernos han insistido públicamente en mantener canales de diálogo institucional.
Hasta el momento, autoridades estadounidenses no han emitido una respuesta oficial directa a las declaraciones realizadas por la presidenta mexicana.