Atentado contra Ciro Gómez Leyva: Detenidos aceptan culpabilidad y buscan procedimiento abreviado
En un movimiento que marca un antes y un después en uno de los casos más delicados contra la prensa en México, los cinco acusados de haber participado directamente en el atentado contra el periodista Ciro Gómez Leyva han aceptado su culpabilidad. Sí, usted leyó bien: reconocen que fueron parte del operativo para asesinar al comunicador. Ahora, intentan acogerse a un procedimiento abreviado para obtener sentencias más ligeras.
La audiencia intermedia se realizó en el Reclusorio Norte de la Ciudad de México. Ahí, los acusados —Pool Pedro, Erick, Junnuen, Sergio e Israel— decidieron cambiar su estrategia legal: en lugar de ir a juicio, pidieron al juez aplicar el recurso legal del procedimiento abreviado. Esto implica reconocer formalmente su participación en el crimen a cambio de una reducción de condena.
El atentado contra Gómez Leyva ocurrió la noche del 15 de diciembre de 2022. El periodista volvía a su casa tras conducir su noticiero cuando, de pronto, fue interceptado por un grupo armado. Motociclistas y un auto lo cercaron y abrieron fuego. Fueron disparos directos, con intención de matar. Su camioneta blindada fue lo que le salvó la vida. Sin ese blindaje, estaríamos contando otra historia.
Este caso cimbró a la opinión pública no sólo por tratarse de una figura mediática de alto perfil, sino por la manera fría y calculada en que se ejecutó el ataque. No fue un crimen al azar. Fue planeado. Y ahora, los propios autores materiales lo están confirmando.
Pero aquí viene lo más inquietante: los que están reconociendo su culpa no son todos los implicados. Falta uno clave. El presunto autor intelectual, Enrique “N”, alias "El Patrón", sigue fuera de este procedimiento. A él se le señala como el cerebro detrás del atentado. Y hasta ahora, no se sabe si se le va a juzgar, si se va a entregar, o si va a permanecer como una sombra impune del caso.
El periodista, por su parte, ha sido claro: esto no es un caso cerrado. La justicia no se agota con los autores materiales. Queda pendiente el esclarecimiento total del móvil, del porqué y del para quién. Porque si alguien pagó o dio la orden, ese alguien todavía está libre.