El feminicidio de Paola Moreno no solo ha sacudido a la Ciudad de México por la violencia del crimen, sino también por las nuevas revelaciones en torno a su presunto agresor. De acuerdo con las investigaciones, Heriberto “N” habría operado bajo al menos cinco perfiles falsos en redes sociales con los nombres de “Edgar Gutiérrez” y “Eric Gutiérrez”, con los que contactaba a mujeres, entre ellas Paola, quien desapareció el pasado 2 de agosto y cuyo cuerpo fue encontrado tres días después en el Canal Nacional.
Tras su detención, un juez lo vinculó a proceso por el delito de feminicidio y le impuso prisión preventiva oficiosa, otorgando además un plazo de tres meses para el cierre de la investigación complementaria. Las autoridades no descartan que existan más víctimas, por lo que han llamado a la ciudadanía a identificarlo y denunciar cualquier hecho similar.
El abogado de la familia, Marco Polo Rodríguez, advirtió que la investigación apunta a un patrón de conducta, pues el detenido habría utilizado estas cuentas falsas con la intención de engañar y ganar la confianza de mujeres jóvenes. “Es posible que haya más víctimas, por eso hacemos un llamado a quienes lo reconozcan para que se acerquen a denunciar”, señaló.
En medio del proceso judicial, Alberta, madre de Paola, agradeció a las autoridades y al equipo legal que lograron la captura del presunto feminicida, aunque no ocultó el dolor que le provoca la pérdida. Recordó que Paola tenía toda una vida por delante y que el crimen no debe quedar como un número más en las estadísticas.
El caso ha puesto nuevamente sobre la mesa la vulnerabilidad de las mujeres frente a la violencia digital y presencial, así como la urgencia de reforzar los mecanismos de prevención y denuncia. Organizaciones feministas insisten en que la violencia de género sigue siendo una deuda pendiente del Estado, pues las redes sociales se han convertido en un espacio donde los agresores pueden operar con facilidad.
Mientras tanto, la investigación sigue abierta y la justicia enfrenta el reto de no solo castigar a un responsable, sino también de identificar a otras posibles víctimas que, bajo distintos nombres y engaños, pudieron haber caído en manos del mismo agresor.