REDACCIÓN - 02 Feb 2026

Violencia en Colima alcanza a familia de Mario Delgado





La violencia que desde hace años golpea al estado de Colima volvió a mostrar su rostro más crudo. En la madrugada del sábado 31 de enero de 2026, dos mujeres fueron asesinadas a balazos al interior de un domicilio particular en la capital del estado. Las víctimas eran familiares directas del secretario de Educación Pública, Mario Delgado, un hecho que cimbró no solo a su entorno personal, sino también al ámbito político nacional.


Las mujeres fueron identificadas como María Eugenia Delgado Guízar, de 72 años, tía del funcionario federal, y Sheila María Amezcua Delgado, de 49 años, su prima. Ambas se encontraban en su vivienda, ubicada en la colonia Placetas Estadio, cuando sujetos armados irrumpieron en el inmueble y abrieron fuego de manera directa. Los disparos les provocaron la muerte en el lugar.



Un ataque directo en la madrugada



De acuerdo con los primeros reportes, el ataque ocurrió alrededor de las 4:30 de la mañana. Vecinos de la zona alertaron a las autoridades tras escuchar múltiples detonaciones. Al arribar, elementos de seguridad encontraron a las dos mujeres sin vida, con heridas producidas por arma de fuego.


Las víctimas, según información difundida por medios locales y autoridades, se dedicaban a actividades comerciales de subsistencia, principalmente a la elaboración y venta de alimentos y pasteles. No existían reportes públicos previos que las vincularan con actividades ilícitas, lo que refuerza la gravedad del caso y abre interrogantes sobre el móvil del crimen.



Investigación bajo protocolo de feminicidio



La Fiscalía General del Estado de Colima informó que el caso se investiga bajo el protocolo de feminicidio, conforme a los lineamientos de perspectiva de género. Esto implica analizar no solo el ataque armado, sino también el contexto de violencia, amenazas previas, relación con los agresores y condiciones de vulnerabilidad de las víctimas.


Horas después del crimen, autoridades estatales y federales desplegaron un operativo de búsqueda que derivó en el seguimiento de un vehículo presuntamente relacionado con los hechos. En el municipio de Villa de Álvarez se registró un enfrentamiento armado, donde tres presuntos responsables fueron abatidos y un elemento de seguridad resultó lesionado, aunque fuera de peligro. Hasta el momento, la Fiscalía no ha confirmado de manera definitiva si los abatidos participaron directamente en el doble homicidio.



El mensaje de Mario Delgado



Tras confirmarse el asesinato, Mario Delgado expresó públicamente su dolor y consternación. A través de un mensaje difundido en redes sociales, recordó a su tía con afecto y relató pasajes personales de su infancia ligados a ella, subrayando el impacto humano que deja la violencia más allá de las cifras y los cargos públicos.


El funcionario también exigió que el caso sea esclarecido y que se haga justicia, evitando cualquier trato especial y permitiendo que las investigaciones sigan su curso conforme a la ley.



Reacción política y simbolismo institucional



El crimen generó reacciones inmediatas en el ámbito legislativo. Durante una sesión posterior, el Congreso de la Unión guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas, un gesto que buscó reconocer la gravedad del hecho y solidarizarse con los familiares.


Sin embargo, el episodio también abrió un debate incómodo: cuando la violencia alcanza a familiares de un alto funcionario federal, el caso adquiere una visibilidad nacional que contrasta con miles de crímenes similares que permanecen en el anonimato.



Colima: un estado marcado por la violencia



Colima se ha mantenido en los últimos años entre las entidades con mayores tasas de homicidio en el país. La disputa entre grupos criminales, la fragmentación territorial y la debilidad institucional han convertido al estado en un foco rojo permanente.


Este doble asesinato, ocurrido en una colonia urbana y contra mujeres adultas sin vínculos conocidos con el crimen organizado, vuelve a evidenciar que la violencia en Colima no distingue apellidos, edades ni posiciones políticas. El hecho de que las víctimas fueran familiares de un secretario de Estado subraya una realidad incómoda: nadie está completamente a salvo.



Más allá del impacto mediático



El feminicidio de María Eugenia Delgado Guízar y Sheila Amezcua Delgado no es solo un hecho noticioso por su vínculo con un funcionario federal. Es, ante todo, un recordatorio de la crisis de seguridad y de violencia de género que persiste en amplias regiones del país.


Mientras las investigaciones continúan, el caso deja una pregunta abierta que trasciende lo personal y lo político: ¿qué tan profunda debe ser la tragedia para que la violencia deje de normalizarse y se convierta en una prioridad real del Estado?


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