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REDACCIÓN - 10 Jun 2026

CNTE pone en jaque el Fan Fest del Mundial; Sheinbaum admite que el Zócalo podría quedarse sin fiesta

Lo que durante meses fue presentado como el gran escaparate mundialista de México enfrenta hoy una amenaza inesperada: las protestas sociales.


Este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que el Fan Fest previsto en el Zócalo capitalino podría no abrir sus puertas para la inauguración del Mundial 2026 si no existen condiciones adecuadas para operar.


La declaración encendió las alarmas porque ocurre a horas de que México vuelva a ser el centro de atención del planeta con el partido inaugural en el Estadio Azteca.


“Si no se puede en el Zócalo, hay otras 18 sedes”, señaló la mandataria al ser cuestionada sobre las movilizaciones de la CNTE y los bloqueos que mantienen presión sobre el Centro Histórico.


El reconocimiento resulta significativo porque, hasta hace apenas unos días, las autoridades insistían en que la organización del Mundial avanzaba sin contratiempos. Ahora, el propio gobierno federal admite públicamente que el principal espacio de celebración podría quedar inutilizado justo el día más importante del torneo.


La imagen es inevitable: mientras millones de aficionados esperan la fiesta futbolera más grande del planeta, el corazón político del país permanece bajo la sombra de bloqueos, protestas y tensiones que el propio gobierno ha sido incapaz de resolver.


La situación también revive un debate incómodo para la administración federal. Diversos analistas han señalado que parte del poder de presión que hoy mantiene la CNTE proviene de los acuerdos políticos construidos durante los últimos años entre la llamada Cuarta Transformación y sectores del magisterio disidente, alianzas que resultaron clave en distintos procesos electorales y que hoy parecen haberse convertido en un problema de gobernabilidad.


Aunque el gobierno asegura que el Mundial está garantizado y que existen planes alternos, la realidad es que la sola posibilidad de mover el Fan Fest del Zócalo representa un golpe simbólico para una administración que apostaba por mostrar una imagen de control y estabilidad ante el mundo.


Por ahora, la fiesta sigue en pie. Pero el hecho de que el gobierno ya esté preparando una salida de emergencia confirma que, a unas horas del silbatazo inicial, el Mundial también se juega en las calles de la Ciudad de México.


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