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REDACCIÓN - 22 Sep 2026

CINCO BEBÉS MUERTOS, UNA BACTERIA Y DEMASIADAS PREGUNTAS EN EL IMSS DE DURANGO



Durango.- Entre el 15 y el 19 de septiembre murieron cinco recién nacidos dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital General de Zona número 1 del IMSS en Durango. Tres de ellos fallecieron el mismo día. Después murió un cuarto. Luego un quinto. Para cuando el caso comenzó a hacerse público, ya habían pasado varios días desde las primeras muertes.


El IMSS reconoció posteriormente que dentro de la unidad neonatal fue detectada una bacteria, pero hasta ahora no ha explicado públicamente si ese microorganismo estuvo presente en todos los bebés, en cuántos de ellos apareció, ni si tuvo relación directa con los fallecimientos. La institución ha insistido en que la presencia de la bacteria no basta, por sí sola, para explicar lo ocurrido.


Ese matiz es importante, pero también deja abierta la principal incógnita: si la bacteria no explica por sí sola las muertes, entonces ¿qué provocó que cinco recién nacidos murieran en un periodo de apenas cinco días dentro de la misma unidad hospitalaria?


UNA UNIDAD CERRADA Y UNA BACTERIA SIN RESPUESTAS CLARAS


Tras detectarse el problema, la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales fue cerrada temporalmente a nuevos ingresos. También se reforzaron labores de limpieza, desinfección, aislamiento y toma de cultivos. El IMSS asegura que las revisiones posteriores no han detectado nuevos casos sospechosos y que los cultivos recientes han resultado negativos.


Pero las preguntas centrales siguen abiertas.


¿Qué bacteria fue detectada? ¿Cuándo fue identificada? ¿En cuántos bebés? ¿Existió un brote hospitalario? ¿Se aplicaron los antibióticos adecuados a tiempo? ¿Se pudieron conocer antes los resultados de los hemocultivos? ¿Hubo fallas de higiene, de vigilancia epidemiológica o de atención?


Las familias de algunos de los bebés fallecidos han relatado que esperaban resultados de estudios que nunca conocieron mientras sus hijos seguían con vida. También han señalado que no recibieron explicaciones suficientes sobre la evolución de las infecciones y que, al momento de los fallecimientos, la información que obtuvieron fue escasa.


Algunos familiares han denunciado además haber observado trabajadores sin cubrebocas, guantes o gorros dentro de áreas sensibles, e incluso personal consumiendo alimentos en zonas cercanas a la atención neonatal. Son señalamientos que todavía deben ser acreditados o descartados mediante la investigación correspondiente, pero que adquieren un peso especial cuando cinco bebés mueren dentro del mismo hospital en menos de una semana.


EL SILENCIO Y LOS EXPEDIENTES


El caso tomó una dimensión política cuando el gobernador de Durango, Esteban Villegas, acusó que personal del IMSS obstaculizó inicialmente la intervención de la autoridad sanitaria estatal y que la Comisión para la Protección contra Riesgos Sanitarios no tuvo acceso inmediato a los expedientes de los recién nacidos.


Según el mandatario, su gobierno se enteró de las muertes varios días después de los primeros fallecimientos. También cuestionó el hermetismo con el que, dijo, fue manejada la información.


La acusación abre otra serie de preguntas. Si tres bebés murieron el mismo día, ¿qué protocolos se activaron desde ese momento? ¿Cuándo se notificó a las autoridades sanitarias? ¿Quién decidió restringir la información? ¿La autoridad estatal tuvo acceso oportuno a los expedientes? ¿Hubo coordinación inmediata con Cofepris?


El IMSS ha respondido que un equipo multidisciplinario de oficinas centrales revisa ya los expedientes clínicos, las condiciones de la unidad, los protocolos de prevención de infecciones y la atención brindada a cada uno de los recién nacidos.


También intervienen autoridades epidemiológicas y sanitarias federales. Cofepris realiza inspecciones y muestreos en distintas áreas del hospital, incluidos quirófanos, pues algunos de los bebés fueron sometidos a procedimientos médicos.


La institución asegura además que no ha detectado falta de insumos para limpieza, desinfección o atención médica. Esa es, por ahora, la postura oficial.


CINCO MUERTES Y NINGUNA EXPLICACIÓN DEFINITIVA


El caso de Durango inevitablemente recuerda otros episodios en los que brotes hospitalarios afectaron a recién nacidos dentro de instalaciones públicas. El IMSS ya ha enfrentado anteriormente recomendaciones por muertes neonatales relacionadas con infecciones nosocomiales, deficiencias sanitarias y falta de información a las familias.


No existe todavía evidencia para afirmar que Durango sea una repetición exacta de esos antecedentes.


Pero precisamente por eso el nivel de transparencia debería ser mayor.


Hasta este momento hay cinco hechos que no están a discusión: cinco recién nacidos murieron entre el 15 y el 19 de septiembre; tres de ellos fallecieron el mismo día; una bacteria fue detectada dentro de la unidad neonatal; la UCIN fue cerrada temporalmente; y todavía no existe una explicación pública definitiva sobre qué causó las muertes.


Todo lo demás sigue bajo investigación.


Y mientras las autoridades revisan expedientes, toman muestras y elaboran informes, cinco familias esperan respuestas.


No una tarjeta informativa.


No una explicación administrativa.


No una disputa sobre competencias.


Quieren saber qué pasó con sus hijos.


Quieren saber cuándo se detectó el problema.


Quieren saber quién sabía qué y desde cuándo.


Quieren saber si alguien falló.


Y, sobre todo, quieren saber si alguna de esas cinco muertes pudo haberse evitado.

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