REDACCIÓN - 11 Nov 2025

Confirman que el asesino de Carlos Manzo fue detenido y luego abatido: crece la polémica en Michoacán

El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, confirmó que el presunto autor material del asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, fue detenido con vida por los elementos de seguridad que resguardaban el evento público, pero que posteriormente fue abatido en circunstancias aún bajo investigación.


El hecho ha generado una ola de cuestionamientos y sospechas sobre el manejo del caso y la actuación de los cuerpos de seguridad, luego de que se revelara que el presunto agresor, identificado como Víctor Manuel Ubaldo Vidales, de 17 años y originario de Paracho, fue neutralizado cuando ya estaba bajo custodia.


De acuerdo con el propio mandatario estatal, el joven habría sido sometido y entregado a las autoridades tras el ataque ocurrido durante el Festival de las Velas en el centro de Uruapan, pero poco después fue ejecutado con un solo disparo, lo que ha encendido las alarmas sobre un posible uso excesivo de la fuerza o encubrimiento.


“El joven fue detenido con vida, estaba bajo resguardo, pero después fue abatido. Ya se investigan los hechos para esclarecer por qué ocurrió esto y bajo qué circunstancias”, declaró Ramírez Bedolla durante una conferencia de prensa.


Fuentes oficiales confirmaron que la Fiscalía General del Estado abrió una investigación interna para determinar si el abatimiento fue resultado de una reacción desproporcionada o de un intento deliberado por silenciar al atacante. Trascendió además que la escolta personal del alcalde y elementos de la Guardia Nacional participaron en el operativo posterior al atentado, donde se habría producido el disparo fatal.


El caso adquiere mayor relevancia tras conocerse que el menor dió positivo en la prueba de radizonato de sodio, lo que confirma que disparó un arma de fuego, sin embargo, el contexto de su muerte plantea dudas sobre un posible intento de encubrimiento.


Según versiones preliminares, los familiares del joven reclamaron el cuerpo el pasado miércoles y denunciaron amenazas en redes sociales, asegurando que su hijo fue “ejecutado” y no abatido en enfrentamiento.


Este giro en la investigación se suma al clima de tensión y desconfianza que ha rodeado el crimen de Manzo Rodríguez, un político emanado de Morena que fue asesinado el pasado 1 de noviembre mientras encabezaba un acto público en plena calle, frente a decenas de personas y bajo un fuerte dispositivo de seguridad.


La muerte del alcalde —uno de los líderes locales con mayor peso en la región de Tierra Caliente— sacudió la vida política y social de Michoacán, un estado marcado por la violencia del crimen organizado y por la fragilidad institucional de sus cuerpos de seguridad.


De acuerdo con versiones publicadas por El País, el atentado lleva el sello del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y expuso la vulnerabilidad de las autoridades locales ante los grupos delictivos que operan en la zona.


Sin embargo, la ejecución posterior del presunto asesino ha cambiado el rumbo de las investigaciones: de un crimen político, el caso empieza a perfilarse también como una posible ejecución extrajudicial, que podría involucrar responsabilidades tanto de la Guardia Nacional como del equipo de seguridad municipal.


La Fiscalía de Michoacán aseguró que mantendrá abiertas todas las líneas de investigación y que se revisarán los videos del operativo, mientras que organizaciones de derechos humanos han pedido transparencia y rendición de cuentas.


Mientras tanto, en Uruapan persiste un ambiente de duelo e indignación. Habitantes, familiares y colegas de Carlos Manzo han exigido justicia y han advertido que “no basta con el silencio del asesino, se necesita la verdad completa”.

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