La madrugada del 14 de enero de 2026, autoridades federales y estatales ejecutaron cinco cateos simultáneos en los estados de Querétaro y Guanajuato, logrando la detención de seis personas vinculadas con la célula criminal conocida como “Los Lavadora”. Entre los capturados se encuentra Ramón “N”, alias “Moncho”, identificado como el principal operador de la organización.
Según las investigaciones, “Los Lavadora” se especializaban en el robo de autotransporte de carga en la autopista México–Querétaro, una de las más transitadas y estratégicas del país. El modus operandi incluía interceptar camiones mediante el uso de vehículos clonados, armas de fuego y tácticas de intimidación. En muchos casos, los conductores eran privados de la libertad durante horas o incluso días.
Más allá del robo: una estructura criminal diversificada
Las autoridades señalaron que esta célula no solo se dedicaba al robo de mercancía, sino que también está relacionada con otros delitos de alto impacto como:
• Narcomenudeo
• Robo de hidrocarburos
• Secuestro
• Homicidio
• Robo a casa habitación
Durante los cateos se aseguraron armas largas, cartuchos útiles, un tractocamión con reporte de robo y diversas dosis de droga. La evidencia apunta a una estructura con capacidad logística, armamento y vínculos con otras organizaciones delictivas en el centro del país.
La detención de “Moncho” ocurre en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en la autopista México–Querétaro. Transportistas han denunciado hasta tres asaltos por semana, muchos de ellos con violencia extrema. En algunos casos, los delincuentes instalan falsos retenes o utilizan ponchallantas para obligar a los conductores a detenerse.
Este corredor conecta el Valle de México con el Bajío y el norte del país, siendo clave para el traslado de mercancías industriales, agrícolas y de consumo. La inseguridad en esta vía representa un riesgo no solo para los operadores, sino también para la cadena de suministro nacional.