El presidente del FC Barcelona, Joan Laporta, reconoció que la relación con Lionel Messi se enfrió tras la salida del astro argentino en 2021 y admitió que el vínculo quedó afectado después de aquel episodio que marcó una ruptura histórica.
Laporta señaló que existe respeto mutuo, pero aceptó que la forma en que se dio la salida —en medio de la crisis financiera del club y las restricciones salariales de LaLiga— terminó dañando la relación personal y profesional con el máximo ídolo en la historia blaugrana.
La partida de Messi no fue una transferencia más. Fue el fin de una era. Más de dos décadas en el club, títulos incontables, récords históricos y una identidad futbolística que giró en torno a su figura. La imagen de su despedida entre lágrimas sigue siendo una de las escenas más dolorosas para el barcelonismo reciente.
Laporta evitó profundizar en detalles personales, pero dejó claro que el episodio dejó cicatrices. El dirigente ha sostenido que la situación económica obligó a tomar decisiones que nadie quería, aunque el tiempo no ha terminado de cerrar esa herida.
Años después, el tema sigue siendo sensible. Más allá de balances y contratos, lo que se fracturó fue una relación emocional entre institución, jugador y afición.
La pregunta que flota en el aire es si algún día habrá reconciliación pública o si ese capítulo quedará como la ruptura más incómoda en la historia moderna del Barcelona.