Oslo.– El caso del financiero estadounidense Jeffrey Epstein, acusado de encabezar una red internacional de explotación sexual de menores, ha adquirido una nueva dimensión internacional tras surgir señalamientos que involucran a un ex primer ministro de Noruega, de acuerdo con investigaciones periodísticas y documentos judiciales difundidos recientemente.
Los nuevos señalamientos se derivan de la revisión de registros de viajes, testimonios y vínculos personales documentados en el entorno de Epstein, los cuales han sido analizados por medios internacionales como parte de una investigación más amplia sobre el alcance global de la red que el magnate financiero habría tejido durante décadas.
De acuerdo con estos reportes, el nombre del ex jefe de gobierno noruego aparece en contextos relacionados con contactos y encuentros que, si bien no implican hasta ahora una imputación formal, han generado un intenso debate público en Noruega y han motivado solicitudes de aclaración por parte de sectores políticos y de la opinión pública.
El ex primer ministro ha negado cualquier conducta ilegal y sostuvo que sus interacciones con Epstein, en caso de haber existido, se dieron en marcos institucionales o sociales sin conocimiento de los delitos que posteriormente salieron a la luz. Hasta el momento, las autoridades noruegas no han informado sobre la apertura de una investigación penal en su contra.
El caso Epstein, que explotó judicialmente en Estados Unidos y culminó con la muerte del financiero en una cárcel de Nueva York en 2019, continúa generando repercusiones internacionales conforme se revisan archivos, agendas de vuelo y testimonios de personas que tuvieron relación con él. Diversas investigaciones periodísticas han señalado que Epstein mantenía vínculos con figuras del ámbito político, financiero y académico en varios países.
En Noruega, el episodio ha reavivado el debate sobre la responsabilidad ética de los liderazgos políticos, la transparencia en las relaciones internacionales y la necesidad de rendición de cuentas, incluso cuando los hechos no deriven en responsabilidades penales directas.
Analistas políticos han advertido que, aunque el señalamiento no constituye una acusación judicial, sí representa un daño reputacional significativo, especialmente en un país donde la confianza en las instituciones y en sus ex gobernantes es un elemento central de la vida pública.
El gobierno noruego actual ha evitado pronunciarse de fondo sobre el caso, señalando que se trata de hechos vinculados a una investigación internacional y que cualquier acción corresponderá exclusivamente a las autoridades competentes, en caso de existir elementos jurídicos suficientes.
Mientras tanto, el caso Epstein sigue expandiéndose más allá de Estados Unidos, consolidándose como uno de los escándalos de abuso y poder más amplios de las últimas décadas, con ramificaciones que continúan alcanzando a figuras políticas de alto perfil en distintas regiones del mundo.