Marlene Cabello - 26 Mar 2026

Incendios en Naucalpan y Tecámac dejan familias sin hogar; seis personas intoxicadas


Dos siniestros en el Estado de México evidencian condiciones de riesgo en viviendas precarias; autoridades brindan apoyo, pero las pérdidas son totales para algunas familias.


Los incendios registrados en los municipios de Naucalpan y Tecámac, en el Estado de México, dejaron a varias familias sin vivienda y evidenciaron las condiciones de vulnerabilidad en las que habitan algunas comunidades.


En el primer caso, ocurrido en la colonia El Capulín, en Naucalpan, seis personas resultaron intoxicadas por inhalación de humo tras incendiarse una vivienda de dos niveles construida con materiales ligeros. El fuego se habría originado por un posible sobrecalentamiento en una toma de corriente.


De acuerdo con los primeros reportes, el siniestro inició alrededor de las 15:00 horas, cuando vecinos detectaron humo saliendo del inmueble. Ante la rapidez con la que se propagaron las llamas —debido a la presencia de madera, basura y materiales reciclables—, los habitantes intentaron sofocar el fuego con cubetas de agua mientras arribaban los cuerpos de emergencia.


Autoridades de Protección Civil confirmaron que las condiciones del lugar complicaron las labores de control, aunque finalmente el incendio fue contenido sin que se reportaran víctimas mortales.


Horas más tarde, en el municipio de Tecámac, se registró un segundo incendio en una vivienda de la colonia Tezontla, en la comunidad de Ozumbilla. En este caso, una mujer y tres menores de edad fueron rescatados por bomberos cuando el fuego ya consumía gran parte del inmueble.


Aunque no hubo lesionados de gravedad, la familia perdió su hogar. Personal de servicios públicos realizó trabajos de remoción de escombros para evitar riesgos adicionales, mientras que autoridades municipales activaron apoyo social inmediato.

El DIF municipal, encabezado por Isabel Robledo Arvisu, entregó despensas a los afectados y comenzó un estudio socioeconómico para determinar la entrega de materiales de construcción y mobiliario básico. También se ofreció alojamiento temporal, aunque la familia informó que contaba con un lugar donde resguardarse.


Ambos casos reflejan una constante: viviendas construidas con materiales precarios, instalaciones eléctricas deficientes y acumulación de objetos inflamables que incrementan el riesgo de tragedias mayores.


Más allá de la atención inmediata, el reto sigue siendo estructural. Porque cuando el fuego se apaga, lo que queda no solo son cenizas… sino familias enteras empezando de cero.



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