El exsecretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, reconoció que su hijo vivió en la residencia oficial de la Embajada de México en el Reino Unido durante el periodo en que él se desempeñó como titular de la política exterior del país.
El exfuncionario explicó que la estancia de su hijo se dio en el contexto de sus responsabilidades como representante del Estado mexicano en el extranjero, y sostuvo que no existió uso indebido de recursos públicos ni violación a la normatividad vigente.
El tema surgió tras cuestionamientos públicos sobre el uso de inmuebles diplomáticos, lo que llevó a Ebrard a precisar que la residencia oficial forma parte de las instalaciones asignadas al embajador para el cumplimiento de sus funciones, incluyendo actividades protocolarias y de representación.
Especialistas en temas diplomáticos señalan que, si bien el uso de estas residencias está regulado, es común que los titulares de embajadas habiten estos espacios junto con sus familias, siempre que se respete el marco legal y administrativo correspondiente.
El caso ha abierto un debate sobre los límites entre el uso institucional y personal de bienes del Estado en el servicio exterior, así como sobre la necesidad de mayor claridad en la rendición de cuentas en este tipo de situaciones.