James Comey, exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI), volvió este martes al centro de la disputa política y judicial en Estados Unidos luego de que el Departamento de Justicia presentara una nueva imputación en su contra, ahora relacionada con una publicación en Instagram que generó fuerte controversia entre sectores cercanos al presidente Donald Trump.
De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, la investigación se originó por una imagen compartida por Comey en 2025, en la que aparecían conchas marinas acomodadas formando los números “86 47”. Simpatizantes de Trump interpretaron el mensaje como una amenaza velada contra el mandatario, al considerar que el “47” aludía al presidente número 47 de Estados Unidos.
Tras la polémica, Comey retiró la publicación y aseguró que no pretendía incitar violencia ni enviar mensaje alguno de esa naturaleza. Sin embargo, el caso escaló hasta una nueva acción penal que, hasta el momento, no ha revelado públicamente todos sus cargos específicos.
La nueva imputación llega después de que otro proceso abierto contra el exjefe del FBI en 2025 fuera desechado por irregularidades legales en el nombramiento del fiscal encargado. Ese antecedente ha alimentado críticas de sectores que consideran que las acciones judiciales contra Comey responden más a una vendetta política que a un interés estrictamente legal.
La confrontación entre Trump y Comey arrastra casi una década. En 2017, el entonces presidente despidió al funcionario mientras el FBI investigaba la presunta injerencia rusa en las elecciones de 2016, episodio que marcó una ruptura pública entre ambos personajes.
Con este nuevo capítulo, el nombre de James Comey vuelve a instalarse en el debate nacional estadounidense, en un contexto donde la justicia, la política y las redes sociales vuelven a mezclarse peligrosamente.