Este jueves, un artículo del diario estadounidense The New York Times, basado en fuentes anónimas en Washington, reportó que los gobiernos de Estados Unidos y Guatemala habrían alcanzado un acuerdo histórico para ejecutar ataques aéreos y operativos conjuntos contra los cárteles del narcotráfico en territorio guatemalteco. Según el rotativo, el pacto se habría fraguado la semana pasada durante una llamada telefónica entre el presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, y el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, perfilando el inicio de estas operaciones tácticas para el mes de junio.
La publicación enmarcó esta iniciativa como una nueva escalada en la ofensiva regional del presidente Donald Trump contra el crimen organizado transnacional, la cual comenzó con operativos marítimos y aéreos coordinados recientemente en Ecuador.
La aclaración del gobierno de Guatemala
Ante la controversia y la rápida difusión del reporte, la presidencia de Guatemala emitió un posicionamiento oficial para redimensionar los alcances de la colaboración. El presidente Bernardo Arévalo y el Ministerio de la Defensa guatemalteco confirmaron las pláticas con el Pentágono, detallando que se solicitó formalmente a Estados Unidos intensificar el respaldo logístico, pero descartando categóricamente ceder soberanía operativa.
"No hay ningún acuerdo que autorice operaciones militares extranjeras en territorio nacional", sentenció un comunicado del gobierno de Arévalo. Fuentes gubernamentales citadas por agencias internacionales detallaron que la cooperación acordada se enmarca en acuerdos bilaterales preexistentes, orientados al suministro de tecnología, equipamiento y acompañamiento estratégico con agencias como la DEA, el FBI o la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés). Toda acción directa en el terreno será ejecutada y comandada estrictamente por las fuerzas armadas y policiales guatemaltecas.
Presión regional y el factor México
El reporte de los medios estadounidenses subraya que la administración Trump busca establecer y normalizar una presencia de seguridad hemisférica robusta bajo la recién creada coalición "Escudo de las Américas".
Según analistas y el propio informe del New York Times, la intención de Washington de concretar acuerdos de intervención operativa con naciones centroamericanas, como Guatemala y próximamente Honduras, tiene también el objetivo estratégico de ejercer presión sobre México. En las últimas semanas, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha mantenido una postura firme y ha cerrado la puerta a cualquier incursión militar o intervención operativa de Estados Unidos en su territorio, advirtiendo que aceptar dichas acciones vulneraría irremediablemente la soberanía y el marco legal del país.