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REDACCIÓN - 24 Jul 2026

REGRESO A CLASES VACÍA LOS BOLSILLOS: FAMILIAS MEXICANAS LLENAN LAS CASAS DE EMPEÑO

El regreso a clases representa mucho más que el retorno de millones de estudiantes a las aulas. Para numerosas familias mexicanas también significa enfrentar uno de los gastos más fuertes del año, después de semanas marcadas por vacaciones, servicios, alimentación y otras obligaciones domésticas.


La presión comienza con las listas de útiles, pero rápidamente se extiende a uniformes, zapatos, mochilas, inscripciones, cuotas y materiales adicionales solicitados por algunas escuelas. Una estimación de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes calculó que el gasto podía alcanzar los 10 mil 916 pesos por estudiante, con un incremento anual de 12.66%.


La cifra se vuelve difícil de cubrir para los hogares con dos o más hijos, especialmente cuando el ingreso quincenal debe destinarse también al pago de renta, transporte, comida, electricidad y otras necesidades básicas.


Frente a este panorama, las casas de empeño se convierten en una salida inmediata. Durante agosto, el número de operaciones prendarias suele aumentar, impulsado por padres de familia que necesitan dinero rápido para cubrir los gastos escolares. La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Prendarios ha reportado incrementos mensuales de entre 7.5% y 12% durante esta temporada.


Joyas familiares, relojes, teléfonos celulares, computadoras, herramientas, consolas y pantallas son entregados a cambio de préstamos que generalmente representan sólo una fracción de su valor comercial. En el regreso a clases de 2025, el sector llegó a registrar más de 20 mil contratos diarios, con préstamos promedio cercanos a los mil 100 pesos.


El empeño permite resolver una urgencia, pero puede abrir otro problema. Para recuperar el artículo, el cliente debe pagar el préstamo, los intereses y los cargos establecidos en el contrato. Cuando el ingreso continúa siendo insuficiente, muchas familias se ven obligadas a realizar refrendos para ampliar el plazo.


Otras simplemente dejan vencer la fecha.


Datos difundidos previamente por el sector indican que, en condiciones normales, alrededor de ocho de cada diez clientes logran recuperar sus pertenencias. Esto significa que una proporción importante de los objetos empeñados termina comercializada porque sus propietarios no consiguieron reunir el dinero necesario para recuperarlos.


Detrás de cada prenda perdida existe una historia distinta. En algunos casos se trata de una cadena heredada, un anillo de matrimonio o una herramienta utilizada para trabajar. En otros, son aparatos electrónicos indispensables para la comunicación, el entretenimiento o incluso las actividades escolares.


El problema no termina con la pérdida del objeto. Los préstamos prendarios suelen entregar entre 25% y 45% del valor estimado del artículo, aunque el porcentaje puede variar según el establecimiento y el tipo de bien. Por ello, las autoridades recomiendan comparar el costo anual total, revisar las tasas, conocer las fechas de pago y verificar las condiciones de comercialización antes de firmar.


La Procuraduría Federal del Consumidor señala que, si una prenda es vendida por un monto superior a la deuda y los costos correspondientes, el consumidor puede tener derecho a recibir el remanente. Sin embargo, para reclamarlo debe revisar los plazos establecidos en su contrato.


El regreso a clases expone así una realidad que se repite cada año: para garantizar que sus hijos lleguen a la escuela con lo necesario, miles de madres y padres deben endeudarse, pedir prestado o desprenderse temporalmente de sus bienes.


Para algunas familias, esas pertenencias regresarán después de varias semanas de pagos. Para otras, el inicio del ciclo escolar también representará decirle adiós a objetos que, en muchos casos, tenían un valor económico y sentimental mucho mayor que el dinero recibido por ellos.


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