SANTIAGO DE QUERÉTARO, Qro.- El diputado local de Movimiento Ciudadano, Paul Ospital Carrera, encabezó un primer encuentro con productores, ambientalistas y representantes académicos para analizar las preocupaciones planteadas por la asociación “Nubes en Peligro”. El legislador aclaró que el ejercicio todavía no representa la presentación formal de una iniciativa, sino el comienzo de mesas de trabajo encaminadas a construir una propuesta.
“Lo importante es escuchar todas las voces”, señaló Ospital, quien adelantó que continuarán los foros para conocer los argumentos de productores, organizaciones ambientales, especialistas y otros sectores antes de definir el contenido de una eventual reforma.
Armando Jesús Rivera Medina, representante de “Nubes en Peligro Querétaro”, sostuvo que la legislación debería establecer controles sobre tecnologías como el denominado bombardeo de nubes, cañones antigranizo y utilización de sustancias químicas. La organización ha denunciado desde al menos 2021 supuestos sobrevuelos de avionetas y dispersión de yoduro de plata en zonas agrícolas de Querétaro, aunque aquellas acusaciones fueron presentadas por los propios productores y no constituyen por sí mismas una comprobación científica de que las precipitaciones hayan sido inhibidas.
Precisamente ahí se encuentra uno de los principales retos de la discusión. La siembra de nubes y los cañones antigranizo son tecnologías distintas. La Organización Meteorológica Mundial reconoce que, bajo determinadas condiciones atmosféricas, la siembra de ciertas clases de nubes puede modificar su microestructura y existen estudios que han observado incrementos de precipitación en condiciones específicas. Sin embargo, advierte que no existe sustento científico para tecnologías que aseguran poder crear o eliminar grandes sistemas de lluvia a voluntad.
En el caso particular de los cañones antigranizo, la evidencia es todavía más limitada. La Organización Meteorológica Mundial señala que no existe demostración científica suficiente de sus efectos a escala de nube. Investigadores del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM también han advertido que no se ha comprobado que estos dispositivos dispersen las nubes o disminuyan las lluvias.
Un estudio realizado en la franja aguacatera de Michoacán comparó precipitaciones alrededor de cañones antigranizo y concluyó que no existían elementos suficientes para atribuirles una disminución de la lluvia. En algunos sitios, incluso se registró mayor precipitación cerca del dispositivo, aunque los investigadores tampoco atribuyeron ese comportamiento al funcionamiento del cañón.
La UNAM también ha pedido cautela frente a los proyectos de modificación artificial del tiempo. Especialistas recomiendan que cualquier intervención esté acompañada de hipótesis científicas verificables, mediciones, evaluación estadística, análisis costo-beneficio y seguimiento de posibles impactos ambientales derivados de sustancias como el yoduro de plata o sales higroscópicas.
La discusión tampoco es inédita a nivel nacional. Aunque participantes del foro señalaron que Querétaro sería el primer Congreso estatal en trabajar una “Ley Antilluvia”, existen antecedentes legislativos en otras entidades. El Estado de México aprobó en 2025 una regulación que contempla sanciones de hasta 55 mil UMAs para el uso no autorizado de tecnologías destinadas a alterar artificialmente el ciclo hidrológico. Tlaxcala, por su parte, mantiene prohibiciones expresas sobre cañones antigranizo, sistemas de siembra de nubes, aerosoles y otras tecnologías utilizadas para modificar el ciclo del agua.
En Querétaro, el Código Ambiental ya establece principios para proteger los ecosistemas acuáticos y los elementos naturales que intervienen en el ciclo hidrológico, pero no contiene actualmente una regulación específica equivalente a la que otras entidades han desarrollado para tecnologías de modificación artificial del tiempo.
En el encuentro participaron también Diana Patricia García Tello, coordinadora de la Maestría en Gestión Integrada de Cuencas de la Universidad Autónoma de Querétaro; el regidor síndico de Colón, Antonio Rodríguez Ávila, y Raúl Domínguez, presidente de la asociación “Nubes en Peligro”, organización con presencia en Querétaro, Hidalgo y Estado de México. La UAQ confirma que García Tello coordina actualmente dicho posgrado y desarrolla líneas relacionadas con gestión territorial y de cuencas.
La eventual “Ley Antilluvia” entra así a una etapa inicial en la que el Congreso deberá determinar primero qué tecnologías pretende regular, cuáles operan realmente en Querétaro, qué autoridad tendría competencia para vigilarlas y, sobre todo, qué efectos cuentan con evidencia científica suficiente para justificar prohibiciones, permisos o sanciones.