REDACCIÓN - 11 Jul 2025

¿Hasta dónde llega el brazo legal de Estados Unidos?

En los últimos años, se ha intensificado el fenómeno de la aplicación extraterritorial de las leyes de Estados Unidos, una tendencia que ha alcanzado a empresas y personas que, incluso, jamás han tenido presencia física en ese país.

Sin embargo, ello no ha impedido que enfrenten investigaciones, procesos penales, sanciones económicas e incluso órdenes de extradición, bajo el argumento de que sus acciones tuvieron algún vínculo, por mínimo que sea, con los intereses estadounidenses.

En ese contexto, leyes como la Foreign Corrupt Practices Act (Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero) han sido el principal instrumento de alcance global. Bajo su aplicación, personas y empresas extranjeras han sido sancionadas por presuntos actos de corrupción cometidos fuera de los Estados Unidos, aún cuando el único vínculo con dicho país ha sido el uso del dólar, la intervención de algún servidor de correo electrónico o aplicación de mensajería con sede en territorio estadounidense.

A grandes razgos podemos hablar de cuatro motivos principales para la aplicación de leyes estadounidenses fuera de su territorio: si el hecho ocurrió en parte en Estados Unidos, si lo cometió un ciudadano estadounidense, si afecta la seguridad del país o si tiene consecuencias importantes dentro de sus fronteras, aunque haya ocurrido en el extranjero.

El último argumento es el más utilizado: si una acción hecha en otro país impacta a Estados Unidos, su gobierno puede buscar la aplicación de sus leyes.

Esta práctica ha sido objeto de serias críticas, particularmente cuando se considera que ha derivado en un uso desproporcionado del poder jurisdiccional estadounidense. Organismos, académicos y gobiernos han señalado que la extraterritorialidad mal aplicada puede convertirse en una forma de injerencia sobre otros países.

Lo cierto es que frente a este escenario, ninguna empresa ni persona física con actividades comerciales está exenta de enfrentar la justicia estadounidense por vínculos, ya sean directos o indirectos, con el vecino país.

Estados Unidos ha trazado una línea clara: su justicia puede cruzar fronteras si considera que hay intereses en juego. En el mundo actual, basta un clic, una transferencia o un correo.

Exporta su justicia como ningún otro país del mundo, y por más cuestionable que sea, ello implica la necesidad de conocer y cumplir sus normas.

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