REDACCIÓN - 16 Jan 2026

Estados Unidos presiona a México para que sus Fuerzas Armadas enfrenten directamente a los cárteles


El gobierno de Estados Unidos ha incrementado su presión diplomática sobre México para que las Fuerzas Armadas mexicanas enfrenten de manera directa a los cárteles del narcotráfico, según reveló un reportaje del New York Times. La exigencia se da en medio de la crisis de sobredosis por fentanilo que afecta a territorio estadounidense y que ha colocado al tema de la seguridad como uno de los ejes centrales de la relación bilateral.


De acuerdo con el diario estadounidense, funcionarios de alto nivel en Washington consideran que la estrategia mexicana ha sido insuficiente para contener a las organizaciones criminales, por lo que han planteado, tanto en reuniones privadas como en canales diplomáticos formales, la necesidad de una acción militar más contundente contra los grupos delictivos que operan en México y que abastecen el mercado ilegal de drogas en Estados Unidos.


El reporte señala que desde sectores del gobierno estadounidense existe frustración ante la política de contención y reducción de enfrentamientos armados adoptada por México en los últimos años. En contraste, algunos funcionarios norteamericanos promueven un enfoque más agresivo, que incluya operaciones directas del Ejército y la Marina contra los principales liderazgos criminales.


La presión estadounidense no se limita al ámbito diplomático. En el Congreso de Estados Unidos han surgido voces que plantean incluso la posibilidad de designar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas, una medida que podría abrir la puerta a acciones unilaterales y elevar de manera significativa la tensión entre ambos países.


Desde México, el planteamiento ha generado preocupación por una posible vulneración a la soberanía nacional. Autoridades mexicanas han reiterado que la cooperación en materia de seguridad debe darse bajo principios de respeto mutuo, coordinación institucional y sin injerencias externas. Asimismo, han insistido en que el combate al narcotráfico no puede reducirse a una estrategia militar, sino que debe atender las causas estructurales de la violencia.


La situación coloca al gobierno mexicano ante un escenario complejo: por un lado, la presión de su principal socio comercial y político; por otro, el riesgo de escalar la violencia interna con una estrategia de confrontación directa que, en el pasado, dejó altos costos humanos y sociales.


Analistas consultados por el New York Times advierten que este nuevo momento de la relación bilateral podría marcar un punto de inflexión en la cooperación en seguridad. Mientras Estados Unidos busca resultados inmediatos frente a su crisis interna de consumo de drogas, México enfrenta el desafío de defender su soberanía y evitar repetir estrategias que profundicen la violencia.


El tema del combate a los cárteles se perfila así como uno de los asuntos más delicados de la agenda entre México y Estados Unidos, con implicaciones políticas, diplomáticas y de seguridad que podrían redefinir la relación entre ambos países en los próximos meses.

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