Marlene Cabello - 13 Feb 2026

Donar no es dar lo que sobra, es cambiar el punto de partida: Colegio La Paz transforma la educación inicial en El Jaral






En El Jaral, una comunidad marcada por la marginación y el abandono silencioso, la educación comenzaba desde abajo… literalmente.


Durante meses, niñas y niños de educación inicial tomaban clases sentados en el suelo. Sin pupitres, sin mobiliario adecuado, sin las condiciones mínimas que en otros lugares se dan por hecho. Aprender, ahí, no era solo un derecho: era un esfuerzo diario contra las circunstancias.


Pero algo cambió.


La empresa Colegio La Paz decidió mirar hacia donde casi nadie mira y actuar donde más se necesita. A través de una donación integral, entregó pupitres, juguetes didácticos y mobiliario para equipar la sala de educación inicial de la comunidad.


Lo que antes era un espacio improvisado, hoy comienza a convertirse en un entorno digno.


Y eso, aunque parezca simple, lo cambia todo.


Porque no se trata únicamente de muebles. Se trata de lo que representan: orden, atención, respeto. Se trata de decirle a una niña o a un niño que su educación importa, que su desarrollo vale, que su historia puede empezar distinto.


En contextos como El Jaral, la educación inicial no solo forma habilidades: define trayectorias. Es ahí donde se construyen las primeras certezas, donde se rompe —o se perpetúa— el ciclo de la desigualdad.


Madres de familia y habitantes de la comunidad no tardaron en reconocer el impacto. Para ellos, este apoyo no es menor: es una señal de que no están solos, de que alguien decidió no voltear la mirada.


Y en medio de un país donde la brecha social sigue siendo profunda, este tipo de acciones recuerdan algo fundamental: que el cambio no siempre comienza en las grandes reformas, sino en los pequeños espacios donde alguien decide intervenir con responsabilidad.


Hoy, en El Jaral, los niños ya no toman clases en el suelo.


Hoy tienen un lugar.


Pero, sobre todo, tienen una oportunidad distinta de empezar.



Etiquetas: