Washington, D.C.- Alan Greenspan, uno de los economistas más influyentes de las últimas décadas y expresidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, falleció a los 100 años de edad, según reportes difundidos este fin de semana.
Greenspan encabezó el banco central estadounidense entre 1987 y 2006, convirtiéndose en uno de los presidentes de la Reserva Federal con mayor permanencia en el cargo y en una de las voces más escuchadas por gobiernos, inversionistas y mercados financieros alrededor del mundo.
Su gestión abarcó algunos de los momentos económicos más relevantes de finales del siglo XX e inicios del XXI, incluyendo el desplome bursátil de 1987, el auge tecnológico de la década de 1990, la expansión económica más prolongada de Estados Unidos hasta ese momento y los primeros años previos a la crisis financiera global de 2008.
Nombrado originalmente por el presidente Ronald Reagan, Greenspan fue ratificado posteriormente por los presidentes George H. W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush, reflejando la confianza bipartidista que logró construir a lo largo de casi dos décadas al frente de la institución.
Durante su administración, la Reserva Federal adoptó políticas monetarias que influyeron no solo en la economía estadounidense, sino también en los mercados internacionales, debido al peso del dólar como principal moneda de reserva global.
Su capacidad para interpretar la evolución de la economía y sus comparecencias ante el Congreso estadounidense eran seguidas con atención por inversionistas de todo el mundo. Cada declaración sobre tasas de interés, inflación o crecimiento económico tenía repercusiones inmediatas en bolsas de valores, monedas y mercados financieros.
Sin embargo, su legado también estuvo rodeado de controversias. Algunos analistas sostienen que las políticas monetarias implementadas durante los años previos a la crisis hipotecaria contribuyeron indirectamente a la formación de desequilibrios financieros que más tarde desembocarían en la crisis global de 2008.
A pesar de las críticas, Greenspan es considerado una de las figuras más importantes en la historia de la política económica moderna y una referencia obligada para entender la evolución de los bancos centrales contemporáneos.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, economistas, exfuncionarios y líderes políticos de distintas partes del mundo destacaron su influencia en el diseño de políticas monetarias y su papel en la transformación de la Reserva Federal en una de las instituciones financieras más influyentes del planeta.
Con su muerte concluye la vida de uno de los arquitectos de la política económica global de finales del siglo XX, cuyo legado continúa siendo objeto de estudio y debate en universidades, gobiernos y organismos financieros internacionales.