La Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó como “inaceptables” las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos contra la Corte Penal Internacional (CPI), en un nuevo episodio de tensión entre Washington y el organismo encargado de investigar y juzgar los crímenes internacionales más graves.
La postura de Naciones Unidas refleja la preocupación por las medidas estadounidenses dirigidas contra integrantes de la institución judicial, cuya labor incluye investigar presuntos crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad, genocidio y el crimen de agresión, dentro de los límites de su jurisdicción.
Estados Unidos mantiene una relación conflictiva con la CPI, particularmente por investigaciones que involucran a ciudadanos estadounidenses o a funcionarios de países aliados. Washington no es Estado parte del Estatuto de Roma, tratado que dio origen al tribunal, y ha cuestionado su jurisdicción en determinados casos.
Las sanciones forman parte de una política de presión contra la Corte, cuyas investigaciones y decisiones han provocado enfrentamientos diplomáticos. Entre los asuntos más controvertidos se encuentran los procedimientos relacionados con el conflicto entre Israel y Palestina.
La CPI, con sede en La Haya, Países Bajos, es un tribunal independiente que interviene cuando se cumplen las condiciones de su jurisdicción y los sistemas nacionales no pueden o no quieren investigar y juzgar genuinamente los delitos correspondientes.
El nuevo enfrentamiento reabre el debate sobre la independencia de los tribunales internacionales y los límites de la presión política ejercida por las grandes potencias. Para Naciones Unidas, preservar la capacidad de actuación de las instituciones judiciales internacionales resulta fundamental para combatir la impunidad.