Personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió posible osario en las obras del Tren México-Querétaro, en la Ciudad de México.
El organismo del Gobierno de México precisó que el hallazgo se dio en la terminal de Buenavista, donde se encontraron nueve cráneos, cinco mandíbulas y otros huesos humanos y cerámica.
Cabe señalar que dos de los cráneos recuperados exhiben modificaciones craneales intencionales, una práctica biocultural común en la época prehispánica.
Además de los cráneos, se desenterraron fragmentos de caderas, costillas, fémures, dientes y otros huesos largos como radios, tibias e iliacos en buen estado de conservación.
Tras el análisis inicial del hallazgo, se determinó que se trata de un depósito funerario secundario (los huesos no conservaban su posición anatómica original), lo que refuerza la hipótesis de que el sitio funcionaba como un osario.
Los arqueólogos del INAH sitúan cronológicamente el depósito en dos posibles etapas de profundos cambios históricos:
Junto a las osamentas se recuperaron materiales que ayudan a fechar el contexto:
Los restos óseos y materiales fueron trasladados a laboratorios especializados del proyecto en Tula de Allende y Tepeji del Río de Ocampo (Hidalgo).
Ahí se les aplican procesos de limpieza, conservación y análisis biológicos para determinar con exactitud el sexo, edad y posibles patologías de los individuos.