Ciudad de México, 8 de septiembre de 2026.– Durante décadas, hablar de la oposición en México implicaba necesariamente hablar del PRI. El partido que gobernó el país durante buena parte del siglo XX sobrevivió a la alternancia, regresó a la Presidencia en 2012 y todavía en 2024 formó parte de la principal coalición opositora. Pero el escenario rumbo a las elecciones intermedias de 2027 comienza a mostrar una realidad distinta.
Tres estudios nacionales recientes —de Buendía & Márquez, Enkoll y Parametría— coinciden en un dato: Movimiento Ciudadano tiene actualmente una mejor percepción entre los mexicanos que el PRI. Las metodologías y porcentajes son diferentes, por lo que sus cifras no deben compararse como si fueran una sola encuesta, pero la tendencia aparece en las tres mediciones.
Tres encuestas, una misma tendencia
En la medición de Buendía & Márquez, Movimiento Ciudadano registra 35% de opiniones favorables, mientras el PRI alcanza apenas 20%. La diferencia es de 15 puntos porcentuales a favor del partido naranja.
La fotografía de Enkoll, publicada el 2 de septiembre y realizada para W Radio y El País, resulta todavía más significativa. MC obtiene 43% de opiniones positivas y 27% negativas, lo que arroja un saldo favorable de 16 puntos.
El PRI se encuentra prácticamente en la situación contraria: solamente 26% expresa una opinión positiva del partido y 60% una negativa. Su saldo es de -34 puntos, el peor entre las fuerzas políticas evaluadas en ese estudio.
Parametría reproduce la misma tendencia con porcentajes distintos: MC alcanza 62% de percepción positiva y 25% negativa, mientras que el PRI registra 24% positiva y 71% negativa. En otras palabras, independientemente de las diferencias metodológicas, las tres casas encuestadoras encuentran una distancia importante entre ambas marcas políticas.
Y ese dato puede ser incluso más importante que la intención de voto.
El verdadero problema del PRI es el rechazo
Una encuesta electoral responde quién recibiría el voto de una persona en determinado momento. La medición de imagen responde una pregunta distinta: qué tan bien o mal es percibido un partido por ciudadanos que incluso podrían no estar considerando votar por él todavía.
Ahí aparece una de las principales diferencias entre MC y PRI.
Movimiento Ciudadano todavía tiene que convertir una percepción relativamente favorable en votos. El PRI enfrenta una tarea más complicada: antes de convencer a nuevos electores, necesita revertir el rechazo que provoca su propia marca.
La encuesta de Enkoll ilustra con claridad el problema. Mientras MC tiene un saldo de opinión de +16, el PRI se encuentra en -34. Son 50 puntos de distancia entre ambos saldos.
Políticamente significa que MC dispone de un universo importante de ciudadanos que, aunque hoy no necesariamente votarían por el partido, tampoco lo rechazan. Para el PRI, el espacio potencial de crecimiento es más estrecho porque una proporción considerable del electorado parte ya de una valoración negativa.
Ese es el llamado “techo electoral”: no basta con tener una base fiel; también importa cuántos ciudadanos estarían dispuestos, al menos potencialmente, a escuchar una propuesta.
Y MC ya empieza a superar al PRI también en votos
La ventaja naranja no se limita a la percepción.
En la encuesta más reciente de Enkoll, si hoy se celebraran elecciones para renovar la Cámara de Diputados, Movimiento Ciudadano obtendría 12% de preferencia bruta, mientras el PRI alcanzaría 8%. Al eliminar a quienes no expresan preferencia, MC llega a 15% y el PRI a 10%. El PAN aparece empatado con MC en esa medición.
No todas las encuestas muestran todavía esa diferencia. La medición de septiembre de Buendía & Márquez para El Universal coloca a MC y PRI empatados en 9%, con PAN en 11% y Morena muy adelante, con 35%. Además, 28% no declaró preferencia, por lo que la propia encuesta advierte que estadísticamente no existe todavía un segundo lugar opositor claramente definido.
Pero incluso ahí hay una señal interesante cuando se observa la evolución reciente.
En mayo, Buendía & Márquez colocaba a Movimiento Ciudadano en 12% y al PRI en 8%. El estudio señalaba entonces que PAN y MC disputaban la segunda posición, mientras Morena permanecía ampliamente adelante.
Por eso sería incorrecto afirmar que MC ya desplazó definitivamente al PRI en todas las mediciones electorales. Lo que sí permiten afirmar los datos disponibles es que Movimiento Ciudadano ya supera claramente al PRI en imagen y compite desde una posición considerablemente más favorable de cara al crecimiento futuro.
Una oposición que está cambiando de protagonistas
El fenómeno adquiere mayor relevancia porque México se encuentra a menos de un año de las elecciones federales de 2027.
Morena continúa siendo, por amplio margen, la fuerza dominante. Enkoll le concede 41% de intención de voto y Buendía & Márquez 35%. La verdadera transformación, por ahora, ocurre detrás del partido gobernante: PAN, MC y PRI disputan un electorado opositor fragmentado.
Movimiento Ciudadano llega a esa competencia con una ventaja estratégica: no carga con el mismo nivel de rechazo que los partidos tradicionales.
La decisión de competir sin integrarse a la alianza PAN-PRI le permitió construir durante los últimos procesos electorales una identidad diferenciada. Esa estrategia no convirtió automáticamente a MC en una fuerza capaz de disputarle el poder nacional a Morena, pero sí parece haber contribuido a evitar que absorbiera parte del desgaste de la antigua coalición opositora.
Hoy puede presentarse ante determinados segmentos del electorado como una alternativa tanto al oficialismo como a los partidos que protagonizaron las últimas décadas de la política mexicana.
El PRI enfrenta exactamente el desafío contrario.
Su problema no es únicamente recuperar algunos puntos de intención de voto. Necesita reconstruir una marca que, según Enkoll y Parametría, provoca opiniones negativas en seis o siete de cada diez entrevistados.
De partido emergente a competidor por el segundo espacio
Hace algunos años habría resultado difícil imaginar una discusión nacional sobre cuál de los dos partidos —PRI o Movimiento Ciudadano— tenía mejores condiciones para crecer.
Hoy esa pregunta ya es pertinente.
No significa que MC haya sustituido electoralmente al PRI en todo el territorio. La fuerza de los partidos también depende de estructuras locales, candidaturas, gobiernos, financiamiento, alianzas y presencia territorial, elementos que una encuesta nacional de imagen no puede medir por sí sola.
Tampoco significa que Movimiento Ciudadano esté cerca de Morena. La distancia con el partido gobernante continúa siendo amplia.
Pero algo sí cambió.
MC ya no compite simplemente por alcanzar al PRI. En percepción ciudadana, las mediciones revisadas muestran que lo dejó atrás. Y en intención de voto, al menos algunas encuestas ya colocan al partido naranja por encima del tricolor y disputando con el PAN el segundo espacio nacional.
El PRI llega a 2027 intentando recuperar ciudadanos que dejaron de confiar en él.
Movimiento Ciudadano llega intentando convertir una imagen más favorable en votos.
Parece una diferencia pequeña. Electoralmente, puede terminar siendo enorme.