Ciudad de México.- Tres años después de que la Nueva Escuela Mexicana eliminara el libro independiente de Matemáticas de los materiales gratuitos de educación básica, el Gobierno federal decidió recuperar un texto específico para esta materia a partir del próximo ciclo escolar.
El anuncio fue realizado por la presidenta Claudia Sheinbaum después de darse a conocer los resultados de PISA 2025, evaluación internacional en la que México volvió a mostrar un importante rezago en matemáticas. El país obtuvo 388 puntos y únicamente alrededor de tres de cada diez estudiantes alcanzaron al menos el nivel básico de competencia, muy por debajo del promedio registrado entre los países de la OCDE.
Sheinbaum reconoció que existe un problema que debe atenderse y adelantó que el nuevo material fue desarrollado con la participación de maestras, maestros y especialistas en educación matemática, entre ellos académicos vinculados con el Instituto Politécnico Nacional.
La decisión representa un cambio importante respecto al modelo implementado en 2023, cuando la Secretaría de Educación Pública reorganizó los Libros de Texto Gratuitos como parte de la Nueva Escuela Mexicana y desapareció el volumen dedicado exclusivamente a Matemáticas.
Aquella transformación fue impulsada desde la Dirección General de Materiales Educativos, entonces encabezada por Marx Arriaga. Las matemáticas no fueron eliminadas del programa escolar, pero sus contenidos quedaron distribuidos transversalmente entre distintos libros y proyectos educativos, una decisión que desde entonces generó cuestionamientos entre docentes y especialistas.
Ahora, el Gobierno federal vuelve a apostar por un material especializado. La intención es que los estudiantes cuenten nuevamente con ejercicios, explicaciones y herramientas enfocadas directamente en el desarrollo del pensamiento matemático.
La medida llega en un momento incómodo para la política educativa federal. Mientras Sheinbaum ha defendido públicamente los principios de la Nueva Escuela Mexicana y ha cuestionado que pruebas internacionales como PISA sean suficientes para medir por sí solas la calidad de un sistema educativo, su administración comienza a modificar algunas de las decisiones pedagógicas más discutidas del sexenio anterior.
El resultado de PISA encendió nuevamente las alertas. En matemáticas, México se mantiene considerablemente por debajo de los promedios internacionales y una parte importante de los alumnos presenta dificultades para resolver problemas básicos aplicables a situaciones cotidianas.
Sin embargo, especialistas han advertido que simplemente devolver un libro a las aulas difícilmente resolverá el problema.
El investigador en educación Eduardo Andere ha señalado que recuperar materiales específicos puede ser positivo, pero considera indispensable acompañarlos con capacitación rigurosa, permanente y especializada para los docentes que imparten matemáticas.
Una postura similar ha expresado la investigadora de la UNAM Irma Villalpando, quien ha planteado que disponer de mejores libros resulta insuficiente cuando los profesores no cuentan con acompañamiento, formación continua y herramientas pedagógicas adecuadas.
El debate, por tanto, va más allá de los libros de texto. Los resultados obtenidos por México durante distintos ciclos de PISA muestran un problema que se ha mantenido durante años y que involucra desde la formación docente y las condiciones de las escuelas hasta las estrategias utilizadas para enseñar matemáticas.
El Gobierno también prepara un libro especializado en lectoescritura, con cuentos, poemas y diversos materiales destinados a fortalecer la comprensión y el hábito de lectura entre los alumnos.
A estas medidas se suma otra discusión abierta por la administración de Sheinbaum: el uso de teléfonos celulares y pantallas dentro de las escuelas.
La SEP ha realizado consultas con docentes y autoridades educativas para analizar la creación de lineamientos nacionales que permitan reducir o regular el uso de estos dispositivos durante la jornada escolar. Algunas entidades ya cuentan con disposiciones propias, pero todavía se trabaja en un esquema nacional.
El regreso del libro de Matemáticas se convierte así en una de las primeras correcciones importantes realizadas por el actual Gobierno sobre el modelo de materiales educativos construido durante la administración anterior.
La pregunta será si el cambio conseguirá traducirse en mejores aprendizajes o quedará limitado a una modificación editorial.
Porque después de PISA, el problema ya no es solamente qué libros reciben los alumnos. El verdadero desafío será conseguir que los estudiantes mexicanos comprendan, utilicen y dominen las matemáticas que aparecen dentro de ellos.