Tíbet, China, 27 de agosto de 2026.– Las autoridades de China evacuaron varias localidades del Tíbet ante el riesgo de ruptura de un lago formado tras la poderosa riada que afectó la frontera entre Nepal y la región tibetana.
El Ministerio de Recursos Hídricos de China informó que el embalse natural contenía este jueves alrededor de dos millones de metros cúbicos de agua y que otros tres millones podrían incorporarse durante los próximos días, lo que incrementa el riesgo de una descarga repentina.
El Departamento de Recursos Naturales del Tíbet confirmó que los habitantes de las comunidades ubicadas aguas abajo fueron trasladados a zonas consideradas seguras.
La barrera natural que contiene el agua tiene aproximadamente 50 metros de altura y más de tres kilómetros de longitud, por lo que las autoridades mantienen vigilancia permanente ante un posible colapso.
Equipos especializados fueron desplegados para monitorear el comportamiento del lago y realizar simulaciones sobre las posibles consecuencias de una ruptura.
Las autoridades estiman que el caudal podría alcanzar su punto máximo alrededor del 1 de septiembre, por lo que las medidas de prevención continuarán durante los próximos días.
De acuerdo con análisis realizados mediante imágenes satelitales, el desastre se habría originado por el desprendimiento de una gran masa de hielo en una zona glaciar de Nepal, ubicada a entre 5 mil 200 y 5 mil 500 metros de altitud.
El hielo descendió a gran velocidad, arrastró materiales glaciares y se convirtió posteriormente en un flujo de escombros y lodo.
El torrente recorrió aproximadamente 20 kilómetros en sólo siete minutos antes de alcanzar el puerto fronterizo de Gyirong y provocar graves daños tanto en el distrito nepalí de Rasuwa como en territorio tibetano.
El balance de víctimas continúa aumentando.
En Nepal, las autoridades reportaron hasta este jueves 359 personas fallecidas y 445 rescatadas con vida, entre ellas 27 ciudadanos extranjeros.
En el lado tibetano se reportaban tres personas fallecidas y 558 desaparecidas en Gyirong, de las cuales 260 serían extranjeras.
Los equipos de emergencia continúan con las labores de búsqueda y rescate en ambos lados de la frontera, aunque las condiciones geográficas, los daños en caminos y el riesgo de nuevas inundaciones dificultan las operaciones.
La preocupación inmediata se concentra ahora en el lago natural formado tras el deslave, debido a que una ruptura súbita podría provocar una nueva corriente de agua, lodo y escombros hacia las comunidades situadas río abajo.
Las autoridades chinas mantienen las evacuaciones preventivas y el monitoreo permanente mientras continúa aumentando el volumen de agua acumulada.