La Diputación Permanente del Congreso de Sinaloa aprobó por unanimidad este domingo la nueva licencia solicitada por Rubén Rocha Moya para separarse de la gubernatura, abriendo el proceso para la designación de una nueva persona al frente del Poder Ejecutivo estatal.
Durante una sesión extraordinaria convocada para las 11:00 horas, los legisladores avalaron la solicitud en los términos presentados por Rocha: una licencia temporal con carácter indefinido y por un periodo superior a 30 días.
La decisión marca un nuevo giro en la crisis política que rodea al gobierno sinaloense.
Rocha Moya había retomado formalmente la gubernatura apenas el viernes, después de permanecer 112 días separado del cargo mientras se desarrollaban investigaciones derivadas de acusaciones presentadas en Estados Unidos.
Sin embargo, su regreso generó cuestionamientos tanto de fuerzas opositoras como dentro del propio movimiento político al que pertenece.
Un día después de reincorporarse, Rocha envió al Poder Legislativo un nuevo oficio solicitando separarse del cargo.
“Por así considerarlo pertinente, me presento ante ese Honorable Poder Legislativo para efecto de solicitar licencia temporal con carácter indefinido, por más de treinta días, al cargo de Gobernador Constitucional del Estado de Sinaloa”, estableció en el documento.
Con la aprobación de la licencia, el Congreso estatal deberá ahora resolver quién ocupará interinamente la gubernatura.
La Constitución de Sinaloa establece que, ante una ausencia de estas características, corresponde al Poder Legislativo realizar la designación.
Para ello, el Congreso convocó a un periodo extraordinario este lunes. La Comisión de Puntos Constitucionales y Gobernación analizará las propuestas y deberá elaborar un dictamen que posteriormente será sometido a votación del Pleno.
La presidenta Claudia Sheinbaum se pronunció este domingo sobre la nueva separación de Rocha y consideró que la decisión es “lo mejor para Sinaloa”.
La mandataria federal rechazó haber solicitado personalmente al gobernador que volviera a separarse del cargo y aseguró que no ha hablado con él desde que presentó su primera licencia.
Según Sheinbaum, tanto el regreso de Rocha como su posterior decisión de solicitar nuevamente licencia fueron determinaciones personales.
La reincorporación del mandatario había generado también distanciamiento dentro de Morena.
La dirigencia partidista y la Secretaría de Gobernación señalaron que su regreso había sido una decisión personal y recordaron que las investigaciones de la Fiscalía General de la República relacionadas con los señalamientos formulados desde Estados Unidos permanecen abiertas.
El origen de la crisis se remonta al 29 de abril, cuando la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York presentó una acusación contra Rocha Moya y otros nueve funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa por presuntos vínculos con “Los Chapitos”, facción del Cártel de Sinaloa.
De acuerdo con la acusación estadounidense, los señalados presuntamente habrían establecido acuerdos con integrantes de esa organización para facilitar actividades relacionadas con el tráfico de drogas hacia Estados Unidos a cambio de respaldo político durante el proceso electoral de 2021.
Rocha Moya ha rechazado reiteradamente las acusaciones y ha defendido su inocencia.
Las autoridades mexicanas señalaron anteriormente que la información proporcionada inicialmente por Estados Unidos no contenía elementos suficientes para proceder penalmente en su contra. Esto no equivale, sin embargo, a una sentencia absolutoria y las investigaciones permanecen abiertas.
La presión sobre Rocha aumentó durante este fin de semana.
Derek Maltz, exdirector interino de la DEA, pidió públicamente al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, detener al mandatario sinaloense y trasladarlo a Estados Unidos para que enfrente a la justicia de ese país.
La declaración de Maltz, al tratarse de un exfuncionario, no constituye por sí misma una orden judicial ni modifica automáticamente la situación jurídica de Rocha.
Con la decisión adoptada este domingo por el Congreso, la discusión inmediata cambia ahora de terreno.
Rocha Moya queda nuevamente separado de la gubernatura y la atención se concentra en quién será designado para conducir el Ejecutivo estatal durante su ausencia.
La secuencia política ha ocurrido en cuestión de días: después de 112 días de licencia, Rocha regresó al gobierno el viernes; el sábado solicitó nuevamente separarse y este domingo el Congreso aprobó por unanimidad su petición.
Este lunes comenzará el siguiente capítulo: la definición de la gubernatura interina de Sinaloa.